El universo de sabores, texturas y colores de las patatas te sorprenderá.

El universo de sabores, texturas y colores de las patatas te sorprenderá.

La planta Solanum tuberosum es originaria del Alto Perú y nordeste de Bolivia. Allí, bajo condiciones adversas los incas domesticaron la planta y prepararon el terreno con grandes terrazas como las que se ven en Machu Pichu, para cultivarla.

La patata ha sido el alimento principal de esa región desde hace hace 8.000 años y llegó a tierras europeas con los conquistadores.

Al principio, les causó mucha curiosidad la planta en sí, de hecho los conquistadores no la consideraban como alimento. Pero progresivamente, la patata se ha convertido en todo un imprescindible para la mesa europea, especialmente en época de guerra o hambrunas.

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La patata ha sido el alimento principal de esa región desde hace hace 8.000 años y llegó a tierras europeas con los conquistadores.

¿Patata o papa?

Otra de las curiosidades históricas de este tubérculo es su nombre. Para los aimaras del altiplano, es la ch’uqi y amqa. Este último término viene de la acción de “recoger” y sólo se utiliza para los tubérculos sacados de la tierra.

¿Y cómo llegamos de allí a “papa“? Porque así la llamaban los quechuas. Sin embargo, “patata” resulta combinando ese vocablo con batata (Ipomoea batatas), ya que los españoles las encontraban bastante parecidas y las confundían. Y no es de extrañar.

De desconocerlas completamente a descubrir la inmensa variedad que existe de patatas, es lógico que la confusión los llevara a promediar y, bueno, comenzaron a usar el patata como genérico.

Aunque, si bien en 1540 parece la primera mención a la “papa”, es en 1606 cuando aparece un escrito en el que se denomina patata a la batata. Pero, claro, es un término muy extendido en la península pero no en toda.

Algunos algunos andaluces y para los habitantes de las Islas Canarias, son papas. De ahí sus papas arrugas, que tan buenas están.

Y como fue algo que trajeron los españoles, en Europa se adaptó el término patata, a cada lengua. Así surge “potato” en inglés. En francés es “patate”. Pero es “patates” en turco, “potet”, “patatis” en árabe, “potet” en noruego y “potatis en sueco,“pataca” en gallego y en asturiano y “práta” en gaélico. Aunque “batata” en portugués.

El nuevo auge de la patata

La patata es un tubérculo, que va evolucionando. Sí, sigue habiendo muchas variedades pero los consumos y la tierra no es la misma que hace 8.000 años.

Y gracias a que la cocina peruana está cobrando cada vez más relevancia a nivel internacional y que los grandes chefs incorporan a sus platos especies coloridas para darle un toque interesante a sus platos, la patata está más viva que nunca.

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La patata es un tubérculo, que va evolucionando.

Más curiosidades de la patata y más patatas curiosas

  • La patata gallega es la Kennebec. Cachelos, es el nombre de la patata cuando está cocida. Pero la Kennebec es la que normalmente acompaña al pulpo.
  • Las Monalisa absorben poco aceite cuando las haces fritas y cuando las haces cocidas no se rompen.
  • Las violetas o azules son las rara avis de la alacena. Puedes darle un color curioso, muy parecido al de la lombarda, a los platos. Son perfectas para suflar, como las que acompañan al tartar de Joan Roca.
  • La Mulberry es la patata de piel y carne rosas. Bastante curiosa, aunque puede conseguirse en alguna tienda gourmet.
  • La Spunta es alargada y tiene una forma muy parecida a la del riñón. Es una de las más comunes en nuestras tiendas y mercados. Su piel es muy fina, color marrón claro y su interior es amarillento. Va muy bien cocida, ya que conserva su textura aún cuando nos pasamos en el tiempo de cocción. También va bien para ensaladas de patata.

    ¿Y las patatas verdes? Mucho cuidado con ellas.

    En esas bolsas de patatas del supermercado, más de una vez descubrimos que una o varias están verdes. Pero por mucho que esperemos no madurarán en la alacena. Deben ser descartadas.

    Pueden ser dañinas y hasta mortales. El problema no es falta de tiempo de maduración, sino que han estado en la superficie, les ha dado el sol y han formado clorofila y solanina. Si las ponemos de todas formas a cocinr, experimentaremos su sabor muy amargo.

    La solanina, puede dar diarrea, cefalea, mareo, vómitos, y en casos más graves (con dosis mayores), alucinaciones, parálisis, fiebre, edema cerebral y, finalmente, la muerte. Y todo por no tirar esa patata verde.

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    La patata está más viva que nunca.

    Cómo elegir la patata

    Hay que tener cuidado, debemos leer siempre la etiqueta para saber cuándo fueron recolectadas, porque lo más probable es que en el supermercados encuentres patatas que han estado en cámaras de frío durante meses para que no maduren o germinen. Se van a parecer a las nuevas, pero en realidad son viejas, de la temporada anterior.

    Cómo conservar las patatas

    Las nuevas, contienen más agua y por eso no aguantan bien el almacenamiento. En pocos días empezarán a pudrirse. Éstas hay que cómpralas para consumir a la brevedad.

    Siempre debemos conservarlas en sitios frescos y oscuros. Entre 7º y 10º es lo ideal. Es decir, no meterlas en la nevera. Y si hay alguna que no está aguantando la conservación, debemos tírarla.

    ¿Se pueden congelar?

    • No es recomendable congelarlas, pues le sienta muy mal la congelación. No es que se ponga mala o no nos vaya a sentar bien.
    • Lo que ocurre es que queda con una textura mala, como que se deshace y pierde mucho sabor ya que la fécula se deshace al congelar.
    • Incluso en recetas donde la patata le va que ni pintada, como por ejemplo las legumbres, se recomienda sacar las patatas antes de congelar.
    • Igualmente en guisos de carne, en estofados o en el ragout, si hay patatas o zanahorias, es bueno retirarlas antes de congelar.
    • En cuanto a las patatas congeladas para freír… es cierto que las venden. Pero estas tienen una preparación previa, se suelen freír unos minutos antes con el tamaño deseado sin que lleguen a dorarse. Luego se dejan enfriar y se ponen en papel para retirar el exceso de grasa. Ya se podrían meter en una bolsa con zip y congelar. Aunque no es lo más recomendable, el mejor consejo es que si vamos a hacer patatas fritas, lo hagamos en el momento.

    Toda esta información nos ayuda un poquito más a conocer el maravilloso mundo de las patatas.
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