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La patata nueva andaluza parte este año con ventaja respecto a la de conservación

Recolección de patatas (Courtesy: Jordi Maura)

Bruselas prohíbe el uso de Clorprofam (CIPC), lo que acorta el almacenamiento de la patata en cámaras y favorece al producto fresco de Andalucía.

Por primera vez en muchos años, Andalucía se enfrenta a una campaña de patata nueva donde, siempre y cuando el clima acompañe, el producto fresco parte con importantes ventajas sobre la patata importada de conservación.

Ya se ha empezado a coger patata nueva en algunas explotaciones andaluzas, principalmente con destino a Polonia, y a partir de la semana que viene arrancará la temporada en la provincia de Sevilla, principal productora de Andalucía.

La patata es un cultivo con fuerte implantación en las comarcas de La Vega, El Aljarafe y Las Marismas, destacando municipios como La Rinconada, que aglutina más de 1.200 hectáreas dedicadas a la producción de este tubérculo que genera unos 70.000 jornales anuales.

El sector productor, tras pillarle por sorpresa en 2020 la pandemia del Covid-19.

Javier Boceta, director general de Meijer:
 
“Ha planificado muy bien esta campaña 2021, ha hecho los deberes y se ha regulado, por lo que las perspectivas, a priori, son muy positivas.”
Meijer es una empresa obtentora de variedades y líder en las patatas más sembradas y más demandadas por la industria nacional.

Menos superficie y producción

Así, se ha sembrado menos patata nueva, con una caída del 7% incluyendo la superficie de las zonas productoras de Andalucía y Cartagena. Además, el invierno ha sido nefasto para el cultivo, con vientos y calor cuando el tubérculo tiene que engordar y con escasez de lluvias y ataque de mildiu.

Por ello, a nivel productivo también se estima 'una merma de cosecha'. No obstante, hay pronóstico de lluvia para estos días en la provincia de Sevilla, una semana que será vital para terminar el ciclo del cultivo antes de iniciar su recolección, por lo que las lluvias venideras pueden ayudar 'a hacer más kilos'.

Otra de las claves de la campaña es que se ha puesto freno a las variedades enfocadas a industria y a restauración, todavía funcionando a medio gas por el virus.

Javier Boceta:
 
“También es reseñable que la campaña arranca con mucha patata ya contratada por las grandes cadenas de supermercados a nivel nacional.”

“Pues el sector ha querido asegurar su producción y ha apostado por una agricultura en base a la demanda, cerrando contratos previos y asegurando un precio.”

“Las grandes cadenas comerciales están demandando patata nueva de origen nacional, y desde el minuto uno están primando este producto sobre la patata de conservación que se importa, principalmente, de Francia.”

“A este respecto añade que la Distribución se ha dado cuenta de que el consumidor quiere un producto fresco, de calidad, frente a la patata de conservación que se ha mantenido un largo tiempo en cámaras frigoríficas, con una apariencia externa óptima pero que se quema y ennegrece en el proceso de fritura.”

“Esta campaña va a haber patatas viejas muy baratas en Europa que van a acabar como alimento del ganado porque no las va a querer nadie.”
Demanda de patata nueva

La campaña en Andalucía arranca cuando todavía queda patata vieja en Europa, pero 'de muy mala calidad'.

En este sentido, el director general de Meijer hace hincapié en que la patata nueva va a ser muy demandada en la Unión Europea y basa su afirmación en dos argumentos principales.

Javier Boceta:
 
“Por un lado, las heladas sufridas en países como Francia y Alemania, que provocarán que la campaña de patata del norte de Europa venga, probablemente, con bastante retraso.”

“Por lo tanto, entre finales de mayo y primeros de junio va a hacer falta patata nueva en el viejo continente.”
Por otro lado, destaca que la prohibición de Bruselas del uso de Clorprofam (CIPC), producto que se venía utilizando para evitar que la patata germinara en los almacenes y se estropeara, va a tener consecuencias en la campaña y 'va a beneficiar mucho a la patata andaluza de cara al futuro'.

En este sentido, Boceta explica que la patata de conservación no podrá aguantar tanto tiempo en cámaras como antes, pues los nuevos productos que hay en el mercado alternativos al Clorprofam 'no están dando buenos resultados, al menos este año'.

Por ello, enfatiza que 'la industria va a tener una gran deficiencia de patata que dé una calidad de fritura adecuada, por lo que van a tener que hacerse siembras de patata nueva y en Andalucía somos capaces de producir en mayo y a unos precios muy razonables'.
 

Diferencia entre patata nueva frita y patata lavada o de conservación (Courtesy: J. M. Serrano)

¿Cambio de tendencia?

Ricardo Serra, Presidente de Asaja Sevilla y Asaja Andalucía:
 
“Esta situación podría revertir en el campo andaluz la tendencia sufrida en los últimos años, en los que la superficie destinada a la patata nueva, que es fresca, plena de sabor y saludable, y que se recolecta y se comercializa durante la temporada, sin pasar por ningún proceso de conservación ha ido perdiendo peso, en parte debido al aumento de patata francesa importada, un tubérculo que no es fresco como el nuestro, sino de conservación, mantenido durante nueve meses a baja temperatura, con la consiguiente pérdida de parte de sus propiedades como sus aptitudes para la fritura, principal uso culinario de la patata en nuestro país.”
Por ello, aunque el comercio, después de mucho batallar, está siendo más sensible y está priorizando la patata fresca frente a la lavada de conservación en los lineales, Asaja insiste en que los consumidores no deben guiarse sólo por el aspecto exterior de las patatas y recomienda mirar el origen de los productos que se incluyan en la cesta de la compra.

En este sentido, la patronal agraria anima a consumir patata nueva recolectada directamente del campo, sin tratamiento postcosecha, acudiendo también al pequeño comercio local, el más afectado en esta crisis del coronavirus.
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