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Cuba registra la peor cosecha de papa en medio siglo, con excepción de 2014.
El Ministerio de Agricultura afirma que cultivó 6.000 hectáreas este año y reconoce como fallo "la falta de insumos durante el ciclo de cultivo". (ACN)
Mientras la piña abunda en los campos, la producción de papa ha caído en mínimos históricos, tal y como se vislumbraba al hilo de las recientes publicaciones en la prensa oficialista.

Según datos del informe preliminar de la campaña 2021-2022 del Ministerio de Agricultura, hubo una cosecha de 93.650 toneladas de papa, la peor en los últimos 30 años, a excepción de 2014.

El plan original para la campaña de 2022 era recoger 120.914 toneladas para intentar satisfacer la demanda de los cubanos. Sin embargo, en marzo el mismo ministerio vaticinaba que la producción del tubérculo no alcanzaría ese pronóstico.

Aunque aún falta cosechar en Ciego de Ávila, el informe preliminar indica que no se alcanzó la campaña anterior de 97.354 toneladas, donde la demanda tuvo que ser cubierta con la importación del faltante.

Y no es que las cifras vayan a cambiar, pues la prensa de Ciego de Ávila adelantaba la semana pasada que tenía su peor cosecha en los últimos 20 años, debido a las lluvias.

El Ministerio de Agricultura afirma que cultivó 6.000 hectáreas este año y reconoce como fallo, "la falta de insumos durante el ciclo de cultivo".

Agrega que a causa de las tormentas iniciadas desde el 6 de abril, hubo un atraso en la cosecha y "altos niveles de pérdida por pudriciones, fundamentalmente en las provincias de Ciego de Ávila y Matanzas".

Por provincias, comparando los planes que el Ministerio de Agricultura tenía para cada una de ellas, Matanzas es la que peor resultado registró: de 29.305 toneladas planeadas, realmente recogieron 21.657.

Le sigue Villa Clara, donde se preveían 8.220 toneladas y obtuvieron 5.379 de la siembra. Sin embargo, en Cienfuegos obtuvieron más de lo esperado, 6.245 toneladas cosechadas, de un plan de 5.692.

"Vale resaltar que Cuba debe incrementar plantar la semilla de papa multiplicada nacionalmente, para disminuir los costos de importación de la semilla del exterior" para cubrir la demanda para el consumo fresco de papa y la industrial, señala el documento.

En febrero pasado, la escasez provocó que el precio de la papa se duplicara y las largas filas para comprarla fueran más largas. La libra del tubérculo pasó de tres a cinco pesos, y seis en el caso de la papa refrigerada.

En 2014, con apenas 53.308 toneladas de papa, la mitad de la cosecha del año anterior (130.933), según los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), se registró uno de los peores resultados de la serie histórica desde 1946.

Hace ocho años ya se empezaban a ver las largas filas para comprar uno de los alimentos primordiales en la dieta cubana.

En 1996, al alcanzar una producción récord de 364.958 toneladas, Cuba se convirtió en exportador del tubérculo, que había estado racionado durante años, y se liberalizó la venta en la Isla a partir de 2010.

Se acabaron las buenas noticias en 2014 con el derrumbe de la producción y, pese a la recuperación registrada en 2015, con 123.938 toneladas, el Gobierno tuvo que importar para cubrir la demanda, lo que llevó a racionar la papa nuevamente en 2017.

Entre 2010 y 2018, tanto la superficie sembrada como la producción se redujeron en aproximadamente 30%.

En 2019, el consumo de papa en Cuba fue de 151.668 toneladas, de las cuales, 35.272 fueron importadas de Países Bajos y Canadá.

Pese a la catástrofe, la prensa oficialista celebra que se haya conseguido el 77% de la cosecha planificada y oculta el hecho de que la papa no alcanzará para todas las mesas cubanas este año.
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