Europa: un año clave para la patata

El mercado europeo de la patata enfrenta sobreoferta, importaciones y presión regulatoria.

El mercado europeo de la patata enfrenta sobreoferta, importaciones y presión regulatoria.

Enero 14, 2026

La situación del cultivo de la patata demuestra que el mercado europeo de la patata necesita medidas urgentes y contundentes para mejorar su situación y la de todos los actores relacionados. Sin una regulación más estricta sobre las importaciones y un reconocimiento del valor añadido de la producción local, los agricultores españoles y europeos seguirán perdiendo terreno frente a una competencia desleal amparada por las legislaciones europeas, según se afirma en la web especializada patatadesiembra.es.

De este modo, la saturación del mercado, la presión de las importaciones y la desigualdad regulatoria ponen en riesgo la supervivencia de la patata nacional, un producto que debería ser símbolo de calidad y seguridad alimentaria en Europa.
 

Un mercado colapsado


La campaña 2025 en Europa se ha desarrollado en un mercado colapsado, con precios en mínimos históricos y un exceso de producción en países del norte como Alemania, Bélgica, Francia y Países Bajos.

El incremento de superficie cultivada y la falta de contratos estables han generado un escenario de incertidumbre, donde los productores europeos se ven obligados a competir con precios cada vez más ajustados.

A nivel global, la abundancia de cosechas en Europa ha provocado una caída de precios, mientras que los importadores aprovechan esta situación para evitar compromisos a largo plazo, según las mismas fuentes.

Como consecuencia, el mercado europeo de la patata atraviesa una crisis marcada por la saturación de oferta, la presión de las importaciones extracomunitarias y un marco regulatorio desigual que perjudica a la patata nacional.
 

Situación en España


En España, al igual que en el resto de Europa, la situación es muy adversa. Factores como la meteorología, la caída del consumo interno y la presión de las importaciones condicionan el futuro del cultivo.

Numerosas empresas españolas han respondido con inversiones en tecnología y empaquetado, pero la patata nacional sigue enfrentándose a dificultades para competir con productos importados más baratos, según el portal especializado. Como consecuencia, el relevo generacional se complica cada año debido a las malas perspectivas del mercado a corto plazo.
 

El abuso de importaciones extracomunitarias


La llegada de grandes volúmenes de patata procedente de países fuera de la Unión Europea, como Egipto, Israel o Marruecos, ha alterado totalmente el equilibrio del mercado.

Estas importaciones suelen ofrecer precios más bajos, lo que desplaza a la patata nacional y reduce la rentabilidad de los agricultores locales. En algunos casos, incluso bloquea la comercialización del producto nacional, que en muchas ocasiones no llega a recolectarse.

El problema no es solo económico, sino también regulatorio. Los productores extracomunitarios no están sujetos a las mismas exigencias que los agricultores europeos, lo que genera una competencia desleal. Esto implica que la patata nacional, cultivada bajo estándares más exigentes, compite en desigualdad frente a patatas importadas que no cumplen los mismos criterios de seguridad alimentaria, concluyen desde patatadesiembra.es.

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