El sector papero brasileño enfrenta una paradoja: alta productividad impulsada por el clima favorable, pero precios presionados por el exceso de oferta y el aumento de los costos de insumos.
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Brasil: gran cosecha, malos precios

El sector papero brasileño atraviesa un momento de dualidad técnica y económica. Por un lado, el clima ha sido un aliado favorable y la campaña de papa 2025/2026 avanza hacia niveles destacados de productividad.
En Paraná, principal polo productor en este período, la cosecha de la primera campaña ya alcanzó el 86% del área total, beneficiada por un régimen de lluvias y temperaturas que favoreció el pleno desarrollo de los tubérculos. Sin embargo, esta abundancia en el campo ha generado un efecto inverso en supermercados y mercados mayoristas, donde el exceso de oferta presiona los precios a la baja.
Entre un clima favorable y precios deprimidos, los productores de Minas Gerais y Paraná intentan equilibrar la excelencia técnica con la presión económica en un contexto de costos elevados.
La resistencia en el sur de Minas: altitud, frío y costos
Mientras Paraná avanza con los volúmenes de la primera cosecha, el sur de Minas Gerais presenta un escenario de superación cercano al heroísmo agrícola. En las regiones montañosas, el cultivo de papa es una prueba diaria de resistencia. Los agricultores enfrentan no solo las variaciones térmicas propias de la altitud y el intenso frío de las madrugadas, sino también un relieve accidentado que genera desafíos logísticos y limita la mecanización.
El principal problema, sin embargo, es económico. A pesar de que el clima favorece la alta calidad de la papa tipo ágata, el mercado mayorista ha registrado caídas consecutivas en las cotizaciones. En Belo Horizonte y São Paulo, el ingreso masivo de producción minera ha presionado los precios hasta niveles que, en muchos casos, apenas cubren los costos operativos. A esto se suma la volatilidad del mercado de fertilizantes, con aumentos globales en la urea y los fosfatados impulsados por tensiones geopolíticas, lo que reduce aún más los márgenes de rentabilidad.
Clima y geopolítica: qué esperar en los próximos meses
El monitoreo meteorológico indica la posible influencia del fenómeno El Niño Costero, que podría intensificar las lluvias en las regiones Sur y Sudeste durante 2026. Si bien esto asegura humedad para los suelos, un exceso de precipitaciones durante la cosecha podría afectar la sanidad del cultivo, obligando a mayores inversiones en manejo preventivo y monitoreo.
Además, el contexto internacional de los insumos —con productos como el glifosato y el fósforo considerados estratégicos por grandes potencias— exige que el productor brasileño actúe como un gestor cuidadoso de riesgos y abastecimiento para mantener la viabilidad del negocio.
Equilibrio entre calidad y sostenibilidad económica
La coyuntura actual demanda una visión que vaya más allá de la productividad por hectárea. El éxito de la campaña papera no debe medirse solo por el volumen cosechado, sino también por la capacidad del mercado de absorber esa producción de forma equilibrada, garantizando la continuidad de las familias rurales, especialmente en regiones donde el cultivo requiere un esfuerzo físico y financiero particularmente exigente, como el sur de Minas Gerais.




