La siembra de patata se reactiva en Castilla y León marcada por la incertidumbre tras una campaña de bajos precios, altos costes y presión de las importaciones
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España: siembra en Castilla y León marcada por la incertidumbre

La siembra de patata vuelve a activarse en Castilla y León, principal región productora del España, pero lo hace en un clima de incertidumbre tras una campaña marcada por bajos precios y falta de rentabilidad. El nuevo ciclo arranca con cautela, condicionado por el encarecimiento de los insumos, la presión de las importaciones y la debilidad del mercado.
Peso productivo y riesgo de desequilibrio
La Comunidad concentra cerca del 44% de la producción nacional, con unas 19.000 hectáreas sembradas, lo que le otorga un peso decisivo en el equilibrio del mercado. Sin embargo, este liderazgo no garantiza estabilidad económica, ya que las decisiones de siembra tienen un impacto directo en la saturación o escasez de oferta.
El presidente de la Interprofesional de la Patata, Alberto Duque, recuerda que el año pasado la superficie aumentó un 10%, sin que ello se tradujera en mayores ingresos. A su juicio, la entrada de patata extranjera cuando aún quedaba producto nacional bloqueó el mercado y hundió los precios, dejando género almacenado en varias zonas productoras.
Falta de transparencia en la cadena de valor
Duque también denuncia la falta de transparencia en la cadena de valor y el amplio diferencial entre el precio en el campo y en el punto de venta. Según señala, solo el agricultor declara costes de producción, mientras el resto de eslabones no informa sobre sus márgenes, lo que dificulta aplicar de forma efectiva la Ley de la Cadena Alimentaria.
Desde Coag se insiste en la necesidad de una planificación escalonada de la producción para evitar excedentes y en reforzar el papel de la Interprofesional como herramienta de ordenación y estabilidad. Además, alertan de la competencia desleal de la patata importada, producida bajo normas menos exigentes.
Costes crecientes y demandas del sector
Asaja y UPA coinciden en que la pasada campaña dejó pérdidas generalizadas. Donaciano Dujo, presidente de Asaja Castilla y León, advierte que producir una hectárea de patata supera ya los 10.000 euros, lo que pone en riesgo la viabilidad del cultivo si los precios no acompañan. Desde UPA, Aurelio González subraya la volatilidad histórica del sector y el peso creciente de los costes de semilla, energía y riego.
Las organizaciones agrarias reclaman más control sobre las importaciones, contratos con garantías, observatorios de costes y una identificación clara del origen en los puntos de venta. Con la siembra ya en marcha, el futuro del sector pasa por una combinación de planificación, transparencia y regulación que permita al agricultor trabajar con un mínimo de estabilidad económica.



