Los beneficios de la papa fresca versus papa conservada: más nutrientes y más sabor

    Los productores han llamado la atención sobre la necesidad de concienciar a la población sobre las bondades de la patata (o papa) nueva frente a la patata de conservación, que se importa mayoritariamente de Francia y cuyas propiedades gastronómicas y culinarias son inferiores.

    La patata nueva tiene mejores propiedades culinarias, gastronómicas y de salud

    Mientras que la patata nueva se recoge y se comercializa durante la temporada, la patata de conservación se mantiene artificialmente durante hasta 9 meses a baja temperatura, perdiendo muchas de sus propiedades.

    España es una gran exportadora de patata nueva o de temporada, pero es asimismo una de las principales importadoras de patata de conservación, procedente, en su mayor parte, del mercado francés, y caracterizada por su mantenimiento, durante largos periodos de tiempo (hasta 9 meses), a temperaturas bajas (hasta 4 grados), lo que tiene una influencia directa sobre las propiedades del producto y del sabor.

    A menos de 10 grados, el almidón de la patata se transforma en azúcar

    Esto tiene un efecto directo sobre las propiedades del producto y el sabor: a menos de 10 grados, el almidón de la patata se transforma en azúcar. Ello provoca que, al freírse, el producto se queme, y que al cocerse tenga un sabor excesivamente dulce.

    “Se está dando una ridícula paradoja –sostiene Javier Boceta, portavoz de Asociafruit, que aglutina al 80% de las empresas productoras y comercializadoras de patata en Andalucía, - que nuestra patata nueva tiene una alta consideración en el mercado exterior, donde se asocia a un producto de gran calidad, pero en el mercado interno tenemos una penetración muy baja, en beneficio de la patata de conservación, con unas propiedades gastronómicas, nutritivas y de sabor muy bajas en comparación”.

    La piel brillante de la patata lavada hace que el consumidor lo asocie a patata nueva. La auténtica patata nueva basta con rasparla para pelarla

    La diferencia entre la patata de conservación y la patata nueva es evidente, aunque parte de malentendidos y de cierta desinformación.

    La piel brillante de la patata lavada hace que el consumidor lo asocie a patata nueva. Nada más lejos de la realidad. Tal como se aprecia en la fotografía la patata nueva tiene una piel ultra fina, que basta con rasparla, para pelarla. Y por supuesto, lleva algo de arena.

    El 70% de la patata nueva española, se exporta

    Los productores han insistido en la necesidad de poner en valor el producto nacional, insistiendo en el hecho de que se trata de un producto muy valorado por el mercado internacional (de hecho, el 70% de la patata española se exporta), pero que tiene escasa penetración en el mercado nacional, en beneficio de la patata importada de conservación, más barata pero de menor calidad.

    Se da la circunstancia, por las condiciones del clima español, que nuestro país tiene capacidad para producir patata nueva durante todo el año, lo que favorece la posibilidad de consumir patata fresca sin necesidad de recurrir a la patata de conservación. A pesar de ello, el 30% del consumo se importa de países como Francia, lo que ha repercutido sobre la superficie de cultivo de patata nueva y sobre el volumen de empleo.

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