La pesadilla de las patatas fritas en Bélgica

La pesadilla de las patatas fritas en Bélgica.

Continúa el drama nacional que supone la falta de consumo de patatas fritas en Bélgica. Hace unos días los productores pedían a la población consumir patatas fritas al menos dos veces a la semana para salvar a un sector fuertemente castigado por el cierre de bares y restaurantes y por la escasa exportación de patatas congeladas con una caída del 85 por ciento de la producción.

Se calcula que 10.500 productores de patatas en Bélgica se enfrentan a una situación sin precedentes. Al cierre de la hostelería hay que sumar la cancelación de grandes eventos, el lugar perfecto para el consumo de patatas fritas.

Los conciertos al aire libre y las fiestas populares de los pueblos son escenarios en los que se multiplica el consumo de las frites.

Los agricultores calculan que en estos momentos hay 750,000 toneladas de patatas recogidas guardadas en cobertizos a lo largo del país.

Para intentar salvar la situación, le piden a la población que consuma patatas fritas congeladas y así poder congelar las patatas que están recogidas.

De esta forma, se evita tirar a la basura miles de toneladas que ahora mismo están preparadas para la venta.

Según varios estudios los belgas han aumentado el consumo de patatas, de hecho, cada ciudadano belga consume una media de 6,5 kilos de patatas al año.

El objetivo de esta campaña no es disparar la compra y consumo de patatas fritas, si no concienciar al país de la situación particular que vive el sector.

Como la cerveza, el chocolate o los gofres, los belgas luchan estos días por intentar salvar uno de los símbolos de su país.
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