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La papa, puntal en la producción agrícola de Cuba

La papa, puntal en la producción agrícola de Cuba

La papa o patata, uno de los alimentos vegetales más populares, es hoy aún puntal de la producción agrícola en muchos países de casi todas las regiones del orbe.

Más de un centenar de naciones cultivan esa planta, a la que la ONU dedicó el 2008 como Año Internacional de la Papa, por las cualidades nutritivas de este tubérculo.

Según especialistas, el cultivo -oriundo de la zona de los Andes- se introdujo en Cuba hace más de dos siglos, y su producción comenzó simultáneamente por Guines y Gibara, en el occidente y oriente de esta isla, respectivamente.

A finales de febrero, la población del archipiélago, dio la bienvenida a la cosecha papera de la campaña 2020/21, de la cual se espera recoger unas 98 mil toneladas, muy por debajo aún del volumen que se demanda, según comunicó el Ministerio de la Agricultura (Minag).

Esa planta, cuyo cultivo se lleva a cabo en seis provincias, tiene alta prioridad en la estrategia trazada en el país para el incremento de la producción agrícola, por el elevado volumen que aporta en poco tiempo y ser de preferencia en la dieta de los cubanos.

Se trata de un fast food, es decir, un alimento que se obtiene rápido (en unos 90 días) y en volúmenes abundantes: más de 20 toneladas por hectárea.

El aumento de la producción de semilla nacional es también un elemento sustancial de la estrategia mencionada, ya que el grueso de la utilizada para la plantación de este vegetal en el país ha provenido durante varias décadas del exterior.

Esto último a despecho de que existe tradición de su cultivo en la isla, con favorables rendimientos, pese a que ésta no cuenta con las condiciones climáticas óptimas para su desarrollo.

Lo anterior sirvió de pretexto a algunos directivos para defender durante años las importaciones, con el criterio de que resultaban más baratas que producir esta vianda aquí.

Antes de 1959, las siembras del tubérculo en esta isla se realizaban en pequeñas parcelas, con variedades locales y sin adecuadas tecnologías. Su cosecha se destinaba fundamentalmente al consumo de la población.

Fue a partir de la década del 60 que en Cuba comenzó la producción especializada de este alimento en grandes áreas de empresas estatales, lo cual posibilitó la aplicación de técnicas más avanzadas y un notable crecimiento de los rendimientos y del volumen de las cosechas.

Así, el país inició el desarrollo de mejores semillas y variedades nacionales (incluso dedicada a este cultivo construyó por entonces la primera biofábrica en el archipiélago), sin dejar de importar cada año semillas de papa de Holanda y Canadá, fundamentalmente.

Por fortuna, en los años más recientes se ha retomado el énfasis en aumentar la participación de la semilla nacional, la cual representó en la campaña 2020/21 un 30 por ciento del total aproximado, y deberá continuar creciendo en los venideros años.
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