Salamanca: La poca patata a la venta 'salva' el inicio de una campaña difícil.

Yumbo de patatas arrancadas esta campaña en Salamanca.

De momento la patata que se arranca en Salamanca encuentra salida en el mercado, algo que desde el sector se valora como positivo porque la campaña se presenta complicada desde el inicio, por el cierre de parte de la hostelería debido a la menor actividad turística.

La patata de Salamanca se defiende en parte porque ahora mismo hay poca a la venta -la mayoría de Castilla y León está aún tierna y la siembra fue muy escalonada por las lluvias- y, además, no tiene competencia de otras zonas: queda ahora algo de patata de Andalucía pero no, por ejemplo, de Francia.

Precisamente el sector tiene puesta la mirada en el país vecino porque si realmente se confirma la imposibilidad de tratar patatas, en octubre cosechan allí la mayoría y tendrían que darle salida en el plazo aproximado de unos dos meses, con España como destino preferente.

De momento no hay competencia y la patata de Salamanca tiene cauces de comercialización aunque no el precio esperado. Así, la patata tipo fábula se vende en el mercado a 0,10 euros/kilo, aproximadamente, y sí están más fuertes las variedades rojas -en torno a los 0,17 euros el kilo - y sobre todo la agria, una variedad que alcanza los 0,20.

La campaña en Salamanca se está salvando este año vía la patata roja por la demanda de Portugal, que es la gran consumidora de esta producto que dentro de la comunidad se siembra sobre todo en Salamanca.

En cuanto al análisis de la situación, Jesús Carrión, quien fuera representante de la patata de la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León tanto a nivel regional como nacional durante 16 años, no duda en calificarla de 'complicadísima' sobre todo, dice, 'por la desorganización'.

Jesús Carrión, anterior representante de la patata de la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León:

“Hay que regular la patata de consumo como se hizo con la de la industria y el agricultor tiene que sembrar lo que demanda el mercado.”

Ahora mismo, con la escasez que hay de patata, mantiene que no se explica los bajos precios salvo, claro, por la existencia de numerosos hoteles que no han llegado a abrir sus puertas.

José Blázquez, gerente de la cooperativa Aranpino, se queda con lo positivo, y es que en contra de lo que anunciaba la campaña, 'hay movimiento y te llaman, aunque no acompañan luego los precios'. Se vende más de lo que esperaba aunque el cierre de parte de la hostelería 'castiga a la patata porque no deja de ser oferta y demanda'.

En Segovia y Valladolid se arranca ahora despacio para permitir la salida de la patata que estaba almacenada y se quema para sacar en unos 15 días, según señalaron fuentes de la Asociación de Productores de Patata. Por este motivo aún no han empezado a facilitar precios semanales.

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