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McCain tiene como principal cliente a McDonald's y también es dueña de la marca de pizzas Sibarita.

McCain tiene como principal cliente a McDonald's y también es dueña de la marca de pizzas Sibarita.

A medida que la pandemia va permitiendo la apertura de los distintos sectores de la economía argentina, uno de los negocios con perspectivas de crecimiento en el corto plazo, es el de las papas congeladas.

En este contexto, la canadiense McCain, que concentra dos tercios del mercado espera crecer en volumen más del 35% en el próximo año.

McDonald's es el principal cliente de la firma, compra aproximadamente el 15% de las 220 mil toneladas de papas anuales que la empresa procesa en su planta bonaerense de Balcarce. La otra planta productiva de la firma está en el Parque Industrial de Pilar, donde se fabrica la pizza Sibarita.

Diego Peña, director general de Cono Sur de McCain en Argentina:
 
“En abril y mayo del año pasado, los volúmenes de caída de las ventas rozaron el 60%.”

“Hacia mayo de este año, se recuperó y ya en julio y agosto, las ventas lograron normalizarse según los niveles del 2019.”

El negocio fue particularmente castigado en el último año y medio porque más del 70% de la producción de la compañía está relacionado con el consumo fuera del hogar (bares, restaurantes, fast foods), un segmento muy afectado por las restricciones, comentó la directiva.

Parte del crecimiento planeado para los próximos meses tiene que ver con la puesta en marcha, desde mayo, de una nueva planta en Brasil, en la zona de Minas Gerais. Allí, en el cuarto país del mundo en tamaño de mercado de la papa frita, la firma invirtió USD 100 millones.

Otro punto a favor para el crecimiento del negocio es que la región tiene mucho por avanzar, insiste Diego Peña.

Diego Peña:

“El cultivo de la papa es una economía regional que contempla muchos puestos de trabajo, que exporta y trae divisas al país.”
Por eso, los directivos de McCain insisten frente a los funcionarios sobre su necesidad de una baja en el pago de los aranceles de exportación (actualmente en 4,5%) que no compensan los reintegros obtenidos del 3,25%. En cuanto a la provisión del mercado interno, el margen para seguir creciendo es amplio, según la compañía.

Diego Peña:

“La penetración de nuestros productos en los hogares de apenas el 15% y en restaurantes del 25 al 20%.”
Los consumidores locales y los restaurantes compran mayoritariamente las papas naturales que luego procesan.

Otro dato que la empresa mira con buenos ojos es la posibilidad de aumentar el consumo per cápita: en la Argentina se consumen 52 kilos de papas pero solo 2 kilos de papas congeladas. Frente a los 15 kg que se consumen en los Estados Unidos o los 18 kilos, de Inglaterra.

En el mercado doméstico la canadiense compite, entre otras firmas, con Simplot Argentina, que tiene como socio al empresario Fabio Calcaterra y que, recientemente, amplió la capacidad de producción de papas congeladas en su planta de Mendoza, donde aspira a elaborar unas 90.000 toneladas.
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