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The FAO Food Price Index continues to rise unabated.

El índice de precios de los alimentos de la FAO sigue subiendo sin cesar.

El índice de precios de los alimentos de la FAO se situó en abril de 2021 en un promedio de 120,9 puntos, es decir, 2,0 puntos (un 1,7 %) más que en marzo y 28,4 puntos (un 30,8 %) más que en el mismo período del año pasado.

El aumento representó la 11.ª subida mensual consecutiva del valor del índice, que alcanzó su nivel más elevado desde mayo de 2014. La subida de abril obedeció a aumentos considerables de los precios del azúcar, seguidos por los de los aceites, la carne, los productos lácteos y los cereales.

El índice de precios de los cereales de la FAO registró un promedio de 125,1 puntos en abril, esto es, un aumento de 1,5 puntos (un 1,2 %) desde marzo, con lo que reanudó su ascenso tras un breve respiro de un mes en marzo y se situó 25,8 puntos (un 26,0 %) por encima de su nivel en abril de 2020.

La presión al alza resultante de la intención de sembrar una superficie más reducida de lo previsto en los Estados Unidos de América y las preocupaciones por las condiciones de los cultivos en la Argentina, el Brasil y los Estados Unidos de América hicieron que los precios del maíz subieran un 5,7 % en abril.

Ante la escasez general de suministros de maíz, sumada a una fuerte demanda sostenida, los precios del maíz se situaron un 66,7 % por encima de sus valores de hace un año y se mantienen en su nivel más elevado desde mediados de 2013.

En lo que respecta a otros cereales secundarios, los precios internacionales de la cebada y el sorgo siguieron bajando, con descensos del 1,2 % y el 1,0 % en abril, pero se mantuvieron un 26,8 % y un 86,5 % por encima de los respectivos valores registrados en el mismo mes del año pasado.

Los precios internacionales del trigo permanecieron en general estables en abril, permaneciendo más del 17 % por encima de su valor en abril de 2020.

Aunque las cotizaciones del trigo se vieron sostenidas por la subida de los precios del maíz, junto a preocupaciones por las condiciones de los cultivos en los Estados Unidos de América y en varios países de Europa, los precios se mantuvieron en general estables gracias a las expectativas acerca de unas buenas perspectivas sobre la producción mundial.

Por el contrario, los precios internacionales del arroz volvieron a bajar en abril, principalmente debido a fluctuaciones cambiarias y a la escasa actividad comercial, ya que la persistencia de las limitaciones logísticas y los costos de flete siguieron dificultando la realización de nuevas operaciones.

El índice de precios de los aceites vegetales de la FAO se situó en un promedio de 162,0 puntos en abril, con un aumento intermensual de 2,9 puntos (un 1,8 %) impulsado por la subida de las cotizaciones de los aceites de soja, colza y palma, la cual compensó con creces el descenso de los valores del aceite de girasol.

Los precios internacionales del aceite de palma siguieron subiendo en abril ante la preocupación por un aumento más lento de lo previsto de la producción en los principales países exportadores.

Los valores de los aceites de soja y colza también siguieron aumentando, sustentados, respectivamente, por la firme demanda mundial, en particular por parte de los productores de biodiésel, y por la prolongada precariedad de la oferta mundial.

Por el contrario, los precios internacionales del aceite de girasol se contrajeron moderadamente a raíz del racionamiento de la demanda.

El índice de precios de los productos lácteos de la FAO registró un promedio de 118,9 puntos en abril, esto es, un alza de 1,4 puntos (un 1,2 %) desde marzo, lo que representa el 11.º mes consecutivo de aumentos y empuja el índice un 24,1 % por encima del valor registrado hace un año.

En abril subieron las cotizaciones de la mantequilla, sustentadas por la sólida demanda de importaciones de Asia, pese al debilitamiento de la demanda interna en Europa.

Los precios de la leche desnatada en polvo se incrementaron debido a la gran demanda de importaciones en Asia oriental, inducida en parte por la preocupación acerca de posibles demoras en los envíos ante la escasez de suministros al contado procedentes de Europa y Oceanía.

También aumentaron los precios del queso, debido a la gran demanda en Asia, ante una producción menor de lo previsto en Europa y la disminución estacional de los suministros en Oceanía.

Por el contrario, las cotizaciones de la leche entera en polvo disminuyeron ligeramente, como consecuencia de una menor demanda de importaciones de los suministros disponibles, tras los volúmenes sumamente altos negociados recientemente.

El índice de precios de la carne de la FAO* registró un promedio de 101,8 puntos en abril, es decir, 1,7 puntos (un 1,7 %) por encima del valor ligeramente revisado de marzo, lo cual representa el séptimo aumento mensual consecutivo y empuja el índice un 5,1 % por encima del valor registrado en el mismo mes del año pasado.

En abril, subieron las cotizaciones de las carnes de bovino y ovino, apoyadas por la sólida demanda de Asia oriental, ante la escasez de la oferta en Oceanía provocada por la reconstitución en curso de la cabaña ganadera y los bajos niveles de existencias.

El aumento de las ventas internas en algunas regiones productoras también respaldó los precios de las carnes de bovino y ovino.

Las cotizaciones de la carne de porcino se reforzaron como resultado del elevado nivel de compras continuas de Asia oriental, pese al aumento del total de los envíos de la Unión Europea, mientras que Alemania siguió sin acceso al mercado chino debido a la preocupación suscitada por la peste porcina africana.

Entretanto, los precios de las carnes de aves de corral se mantuvieron estables, como consecuencia del equilibrio general de los mercados mundiales.

El índice de precios del azúcar de la FAO registró un promedio de 100,0 puntos en abril, o sea, 3,8 puntos (un 3,9 %) más que en marzo, con lo que alcanzó un nivel casi un 60 % superior al registrado en el mismo mes del año pasado.

El repunte de las cotizaciones internacionales del azúcar en abril obedeció a las cuantiosas compras en un contexto de creciente preocupación por la disminución de la oferta mundial en 2020/21, a raíz del lento avance de la cosecha en el Brasil y el daño causado por las heladas en Francia.

El fortalecimiento del real brasileño frente al dólar de los EE.UU., que suele afectar a los envíos del Brasil ―el mayor exportador de azúcar del mundo―, contribuyó a reforzar los precios.

Sin embargo, la presión al alza sobre los precios se vio algo limitada por las perspectivas de exportaciones abundantes procedentes de la India y por el ligero descenso de los precios del petróleo.

*A diferencia de otros grupos de productos básicos, la mayoría de los precios utilizados en el cálculo del índice de precios de la carne de la FAO no se encuentra disponible en el momento del cómputo y publicación del índice de precios de los alimentos de la Organización; por tanto, el valor del índice de precios de la carne de los meses más recientes se deriva de una combinación de precios previstos y observados. En ocasiones, esto puede hacer precisas revisiones significativas del valor final del índice de precios de la carne de la FAO que, a su vez, podrían influir en el valor del índice de precios de los alimentos de la Organización.
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