La industria francesa adapta la producción de papas fritas al menor tamaño de los tubérculos, mientras siete cadenas de supermercados aceptan temporalmente bastones más cortos.
Francia reduce el tamano mínimo de las papas para procesamiento ante la menor cosecha de 2026

La menor disponibilidad de tubérculos grandes está obligando a la industria francesa a producir papas fritas más cortas, pero no todos los supermercados y clientes están dispuestos a aceptar el cambio. El Comité Nacional Interprofesional de la Papa de Francia (CNIPT) pidió a las cadenas comerciales y a las marcas que adapten temporalmente sus especificaciones a las características de la cosecha 2026.
Francia reduce el calibre mínimo de las papas de 50 a 45 milímetros
Ante la reducción del tamaño de los tubérculos, el sector decidió disminuir durante esta campaña el calibre mínimo requerido, que pasó de 50 a 45 milímetros. La utilización de papas más pequeñas permite aprovechar una mayor proporción de la cosecha, aunque como resultado se obtienen bastones de menor longitud.
Siete cadenas de supermercados comunicaron al CNIPT que aceptarán durante esta temporada productos con especificaciones diferentes a las habituales. Sin embargo, otras empresas y marcas todavía se resisten a incorporar papas fritas más cortas, pese a que el cambio de tamaño no afecta la calidad interna ni el sabor del producto.
La cosecha francesa podría caer cerca de 2 millones de toneladas en 2026
El CNIPT y la Unión Nacional de Productores de Papa de Francia estiman un rendimiento promedio de 37,9 toneladas por hectárea, aproximadamente 7,5 toneladas por debajo del promedio de los últimos diez años.
La cosecha francesa resultaría cerca de 2 millones de toneladas inferior a la obtenida en 2025. Por su parte, el servicio estadístico Agreste proyecta una producción de 6,54 millones de toneladas de papa para consumo, 21,6 por ciento menos que el año anterior. La reducción del tamaño de los bastones ya comienza a observarse en supermercados y cadenas gastronómicas de Francia y otros países europeos. El sector sostiene que aceptar temporalmente productos más cortos permitiría aprovechar mejor la cosecha disponible, reducir desperdicios y evitar el rechazo de materia prima apta para el procesamiento.


