Variedad de papas nativas del Parque de la Papa en Perú

Variedad de papas nativas del Parque de la Papa en Perú

El paraíso de la patata existe y está entre el cielo y la tierra. Más concretamente en Perú, a 4.600 metros sobre el nivel del mar. El Parque de la Papa es un lugar mágico a buen recaudo gracias a cuatro comunidades indígenas del pueblo quechua, que velan por el futuro del Valle Sagrado en el altiplano andino.

En la provincia cusqueña de Calca el imperio Inca construyó los mimbres de una gran civilización en el siglo XIII, y ahora 6.000 indígenas mantienen su legado cultivando 1.300 variedades de patatas con colores y formas maravillosas.

Aquí, a 4.600 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el paraíso de la patata

Tammy Stenner de la Asociación Andes:

“Una razón crucial para entender por qué el Parque de la Papa es importante es que los sistemas alimentarios indígenas son críticos para la seguridad alimentaria, la erradicación del hambre y el cuidado del medioambiente.”

“Aquí las técnicas de cultivo y recolección son resistentes al cambio climático y apoyan la biodiversidad y el bienestar de las comunidades indígenas.”
El sistema alimentario que se fomenta desde el Parque de la Papa juega un papel esencial en la conservación del medioambiente 'porque su gente está profundamente conectada con los valores culturales y espirituales de respeto por la naturaleza. Todo lo que se hace está relacionado con el concepto de Sumaq Kausay o Buen Vivir, que refleja el concepto local de sostenibilidad, protección y conservación de la Madre Tierra'.

Siempre se ha dicho que por muy forastero que sea uno, se sabe al instante si pisas tierra sagrada. Que no es necesario que nadie lo anuncie porque se siente en los adentros. Incluso los turistas detectan esa energía especial en estas 7.238 hectáreas.

Es como si el tiempo se detuviera en las montañas de Cusco. Claro está que lo destacado aquí es la preservación de una gran cantidad de tubérculos, pero también verduras y frutas locales, razas autóctonas o plantas silvestres medicinales.

Por eso el reconocimiento oficial no ha tardado en llegar y el estado peruano ha decretado este lugar como la segunda zona de agrodiversidad del país.

El secreto de tantas bondades naturales hay que buscarlo en la sabiduría del pueblo quechua y en una ubicación privilegiada. El pueblo de Pisac, la zona de recogida de los turistas, está a 2.972 metros, pero en zonas del parque se llega hasta los 4.600 metros.

Una altura sobre el nivel del mar muy beneficiosa para que los científicos encuentren respuestas a la emergencia climática y a la próxima crisis alimentaria generada por las subidas de las temperaturas, los desastres naturales y la sequía.

Papas silvestres

The Indigenous Peoples' Biocultural Climate Change Assessment Initiative(IPCCA):

“El calentamiento global está creando impactos dramáticos en los Andes. Los glaciares del Perú se han reducido en un 22%, lo que significa una reducción del 12% en el agua para la región costera árida.”

“La pérdida de agua debido al derretimiento de los glaciares es equivalente al agua consumida por Lima, la capital del Perú en 10 años. La fusión de los glaciares también aumenta el riesgo de deslizamientos de tierra y la formación de lagos que se desbordan.”
El objetivo era encontrar un alimento que se adaptara y soportara los climas cambiantes del futuro. Y parece ser que lo han encontrado en el Parque de la Papa.

Toda la atención la focaliza una variedad de patata singular. Los lugareños la llaman 'Machu Papa', una patata que puede crecer donde otros alimentos mueren. Una patata que no teme los sucesos climáticos extremos a la que también gusta llamar 'papa abuelo'.

Fundación Andes:

“La Machu Papa es el pariente silvestre de la papa. En el Parque hay 3 especies de papa silvestre y estas son responsables del acervo genético de las papas nativas locales, de la abundante diversidad de variedades que ofrecen una amplia gama de opciones para la alimentación, la crianza y el desarrollo de nichos de mercado.”

“Las características de la Machu Papa incluyen la resistencia a pestes, enfermedades y condiciones climáticas extremas como la sequía o las heladas.”

Flor de la Machu Papa

Desde hace cientos de años el pueblo indígena ha mezclado variedades de patata domesticada con variedades silvestres. Lo novedoso es que los investigadores han copiado los procesos artesanales del pueblo quechua para seleccionar la variedad de patata más resistente.

No es casualidad que los investigadores peruanos hayan enviado semillas de la variedad Machu Papa al famoso Banco de Semillas Global Svalbard en Noruega. El paso lógico para preservarlas para la eternidad en caso de catástrofe.

Este proceso de aprendizaje entre la ciencia y la creencia con final feliz se aleja de los cultivos masivos de patata a nivel mundial, que han puesto en peligro la supervivencia de la agricultura indígena.

El cultivo industrial de la papa de las grandes compañías ha traído consigo sobreproducción y bajos precios. Además, el monocultivo predispone a los agricultores a problemas de plagas.

La producción intensificada necesita del uso masivo de pesticidas y fertilizantes que contaminan el agua, matan la biología del suelo y erosionan la diversidad biológica y genética.

Las papas industriales son genéticamente uniformes lo que permite que las plagas se propaguen por los campos con relativamente poca resistencia.

En el Parque de la Papa se cultivan 1.300 variedades de patatas

Todo lo contrario a lo que sucede en el Parque de la Papa donde no existe una patata igual que la otra y donde se recupera la distinción de alimento sagrado por el Imperio Inca.

Quizás la humanidad no debe de olvidar la historia infame de las plagas que causaron la hambruna en Irlanda durante la década de 1840, cuando los agricultores irlandeses fueron obligados a cultivar una sola variedad de papas.

Al igual que los campos durante la hambruna irlandesa de la papa, los monocultivos modernos corren el riesgo de infectarse en cualquier momento.
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