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  • La superficie dedicada al cultivo de patata en Córdoba, España, pierde una quinta parte en veinte años
El alto coste del cultivo y los bajos e inestables precios apenas dejan 770 hectáreas.

El alto coste del cultivo y los bajos e inestables precios apenas dejan 770 hectáreas.

A lo largo de las próximas semanas comenzará la campaña de recogida de la patata, un cultivo que ha ido perdiendo peso en los últimos años en la provincia de Córdoba tanto en términos de superficie como de cosecha.

Detrás de este escenario tan negativo se encuentra, como ocurre con otros productos agroalimentarios, una situación de falta de rentabilidad como consecuencia de los bajos precios y de los altos costes que conlleva la producción de este tubérculo.

Los datos oficiales publicados por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible revelan que al terminar 2020 la provincia contaba con un total de 770 hectáreas sembradas con patatas (no llega al diez por ciento del total sembrado en Andalucía), siendo en regadío la gran mayoría de ellas.

Son 4,7 veces menos que el área de estas explotaciones contabilizadas 20 años antes, cuando se llegaban a algo más de 3.600 hectáreas. Al comenzar el milenio, Córdoba ocupaba el tercer puesto en Andalucía. A día de hoy es el cuarto territorio, por detrás de Sevilla, que es la gran zona productora de la comunidad con casi 5.000 hectáreas, Cádiz y Málaga.

En cuanto a la producción, el año pasado se cerró con 25.284 toneladas. Este cultivo cuenta con múltiples variedades, siendo la de media estación la más presente en Córdoba, con 532 hectáreas, quedando mucho más lejos la temprana (130) y la tardía (108).

Pedro Delgado es un agricultor con una pequeña explotación de unas seis hectáreas ubicada entre Villarrubia y Encinarejo que lleva sembrando patatas desde hace ya 40 años.

Pedro Delgado, agricultor:
 
“A principios de los años 80 cuando yo empecé en Córdoba había dos campañas con este cultivo, una en primavera y otra en invierno.”

“Ahora ya se no hace eso porque las patatas que se generaban aquí se vendían en esta zona, mientras que a día de hoy estos productos vienen de países como Holanda o Francia con los que es imposible competir en cuestión de precios.”

“Desde su punto de vista, la principal causa de la progresiva pérdida de superficie es la falta de rentabilidad, ya que este cultivo requiere una gran inversión y hay que estar muy pendiente para evitar que sufra plagas y para detectar posibles daños causados por las lluvias con cierta intensidad.”

Según indica Delgado, a esto se suma la gran variabilidad de los precios de la patata en los mercados.

Pedro Delgado:

“Un año el productor puede recibir 0,4 euros por kilo, una cantidad que puede bajar a los 0,07 euros en la campaña siguiente, por lo que los productores apuestan por una mayor seguridad y plantan olivos o naranjos.”
En su caso, vende su cosecha a industrias dedicadas a la comercialización de aperitivos, cuyas cotizaciones son menores pero mucho más estables.

La Vega, Puente Genil y Castro del Río son las zonas más productoras; en 2020, 25.284 toneladas.

A su juicio, el futuro de la patata en Córdoba, cuyas principales zonas en la actualidad, según señala, son las situadas entre Posadas y Córdoba además de Puente Genil y Castro del Río.

Pedro Delgado:
 
“Para por que los proveedores sean los que deben hacerse cargo del cultivo al mismo tiempo que las administraciones deben proteger más a los productores para que no tengan pérdidas y establecer unos precios mínimos para garantizar su rentabilidad porque, en caso contrario, está condenado a desaparecer en nuestra provincia.”
Cortijo La Reina es una empresa con sede en Guadalcázar que trabaja con un total de 16 productos agroalimentarios, unos de los cuales es la patata, presente en sus explotaciones desde 1995.

Así lo asegura su gerente, José María Cabrera, quien detalla que anualmente siembra de media unas 35 hectáreas de este tubérculo, aunque en algunas ocasiones han llegado al medio centenar.

José María Cabrera, gerente de Cortijo La Reina:
 
“Cultivos como este o la cebolla es como jugar a la lotería primitiva debido a que los precios tienen gran inestabilidad como ocurrió el año pasado que comenzó con unos valores muy malos y al final se recuperaron.”
Según recalcó, los agricultores que se dedican a la patata tienen sus fincas de riego muy profesionalizadas.

José María Cabrera:
 
“El problema es que su puesta en marcha exige unas altas inversiones que pueden llegar a los 3.000 euros por hectárea, además de que precisa mucha mano de obra a lo largo de la temporada debido a que la recolección es más complicada de lo habitual, de modo que cada día de campaña se pueden necesitar unos 50 trabajadores, unos jornaleros que son difíciles de encontrar en no pocas ocasiones.”
En su caso, gran parte de sus cuadrillas proviene de municipios cercanos como el propio Guadalcázar, Almodóvar del Río y Posadas.

Esta empresa produce y comercializa dos variedades. Una es la convencional, cuya cosecha se destina principalmente al mercado nacional, y la otra es la ecológica, que se exporta casi toda a Europa, con un importante peso de Bélgica, según remarcó el gerente de la firma agroalimentaria.
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