El CIP y World Potato Congress analizan el futuro del procesamiento de papa en la región andina.
Un estudio del CIP/WPC analiza el potencial del procesamiento de papa en la zona andina

Un reciente estudio realizado por el Centro Internacional de la Papa (CIP) y World Potato Congress Inc. (WPC), publicado en noviembre de 2025, analiza la situación actual y las perspectivas del procesamiento de papa en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, con foco en sus implicancias para el mejoramiento genético y la selección de variedades adaptadas a la industria.
Demanda de productos procesados continúa creciendo
El informe, titulado Situación actual y perspectivas del procesamiento de papa en la zona andina, implicancias para el mejoramiento genético y la selección de variedades, examina el crecimiento de la demanda de productos como hojuelas —chips— y papas prefritas congeladas tipo bastón. Aunque el consumo de papa fresca sigue predominando, la demanda por productos procesados continúa aumentando y empieza a superar la capacidad actual de las empresas formales.
Según el estudio, el procesamiento aún representa una proporción limitada de la producción nacional: 1,5% en Bolivia, 3,3% en Perú, 9,3% en Colombia y 10,7% en Ecuador. En volumen, la demanda anual estimada de materia prima para procesamiento alcanza unas 19.000 toneladas en Bolivia, 234.000 toneladas en Colombia, 28.000 toneladas en Ecuador y 198.000 toneladas en Perú.
Una parte importante de la demanda regional se cubre con importaciones de papa prefrita congelada. Entre 2022 y 2023, Bolivia importó 8.145 toneladas, Colombia 69.189 toneladas, Ecuador 15.000 toneladas y Perú 26.900 toneladas. Entre 2010 y 2023, estas importaciones crecieron 523% en Colombia, 226% en Perú, 225% en Bolivia y 145% en Ecuador.
Variedades y semilla, principales desafíos
El informe identifica una oportunidad para fortalecer la producción local y reducir la dependencia de importaciones, pero advierte que esto requiere avanzar en el desarrollo y difusión de variedades aptas para procesamiento. Las empresas demandan variedades con alto contenido de materia seca, bajos azúcares reductores, forma y tamaño adecuados, baja absorción de aceite, buen color de fritura y buena capacidad de almacenamiento.
Uno de los principales desafíos es la brecha entre las prioridades de la industria y los procesos de investigación. Mientras las empresas priorizan eficiencia y calidad de procesamiento, los investigadores suelen enfocarse primero en características productivas, dejando los criterios industriales como evaluaciones secundarias o posteriores a la liberación de variedades.
El estudio también señala como cuello de botella el limitado acceso a semilla de calidad. Empresas e investigadores coinciden en que el alto costo, la baja disponibilidad y las fallas en la cadena de producción de semilla dificultan la adopción de variedades aptas para procesamiento. El uso de semilla certificada sigue siendo muy bajo: menos de 1% en Perú y alrededor de 5% en Colombia, según testimonios recogidos durante el estudio.
Muchas de las variedades utilizadas actualmente por la industria son antiguas o de doble propósito, como Desirée en Bolivia, Capiro en Colombia y Ecuador, Super Chola en Ecuador, y Canchán y Única en Perú. Dado que el consumo fresco sigue dominando el mercado andino, las variedades que combinan aptitud industrial con aceptación en fresco tienen mayores posibilidades de difusión.
Colaboración e innovación para impulsar la industria
El cambio climático también aparece como un factor estratégico. El informe subraya la necesidad de desarrollar materiales que toleren estrés hídrico, enfermedades emergentes y otros desafíos productivos, sin perder las características tecnológicas requeridas por la industria.
Frente a este escenario, los autores recomiendan fortalecer la colaboración entre programas de investigación, empresas procesadoras, productores y semilleristas. Entre las propuestas figuran plataformas público-privadas, selección participativa de clones, desarrollo de paquetes agronómicos, fichas técnicas y contratos de mediano y largo plazo entre industria y productores.
En conclusión, el estudio plantea que la zona andina tiene una oportunidad clara para ampliar su industria de procesamiento de papa, sustituir importaciones y agregar valor a la producción local, siempre que logre articular mejor la investigación genética, la producción de semilla de calidad y las necesidades de la industria procesadora.




