Food Innovation Online Corp

You are here

El desafío de alimentar a 9 mil millones de personas

El desafío de alimentar a 9 mil millones de personas

Niños comiendo un camote de pulpa anaranjada recién cosechado en Bangladesh (CIP)

October 16, 2018

El incesante crecimiento demográfico en un contexto de cambio climático está ejerciendo excesiva presión sobre los recursos del mundo y la capacidad de producir alimentos suficientes para dar de comer a un planeta hambriento. En la presente entrevista, el presidente del Premio Mundial de la Alimentación, embajador Kenneth M. Quinn, comparte información sobre el estado de la seguridad alimentaria mundial y el papel de la ciencia y la innovación agrícola para lograr el hambre cero y acabar con la desnutrición.

¿Qué fue lo primero que lo inspiró a comenzar a defender la seguridad alimentaria mundial?

Tuve una inusual carrera diplomática en la que terminé interactuando con agricultores en áreas rurales, y allí vi cómo trabajan y qué tan cerca están de la marginalidad. Si se puede incorporar alguna tecnología agrícola, algunas papas mejoradas, los agricultores obtienen más producción, obtienen ingresos excedentes y eso lo cambia todo.

Esto lo vi en el valle de Mekong en Vietnam durante la guerra. También lo he visto en África. Dondequiera que los agricultores tienen una nueva carretera, una nueva tecnología agrícola, como las que desarrolla el Centro Internacional de la Papa (CIP), se puede marcar la diferencia y ser la clave para sacar a las personas de la pobreza.

Puede suceder muy rápidamente, y es el resultado de esa investigación. Con los desafíos del cambio climático —sequías, inundaciones, aumento del nivel del mar— tenemos que producir un 60 por ciento más de alimentos en los próximos 30 años. Este es el mayor desafío individual que los seres humanos hayan enfrentado, y solo podemos hacerlo con innovación

¿Qué otros factores influyen en la seguridad alimentaria?

Yo era soldado de infantería cuando llegó a Vietnam el arroz milagroso en plena revolución verde. Estaba trabajando en ocho aldeas. Se arreglaron caminos en cuatro de los ocho pueblos. Cuando llegó el nuevo arroz, desarrollado por el IRRI en Filipinas, se le llamó semillas de arroz IR8. El único lugar donde se usaron fue en esos cuatro pueblos en los que habíamos arreglado las carreteras. Los otros cuatro nunca los usaron. He visto esto una y otra vez, repetidamente en todo el mundo. Las carreteras no solo traen innovación agrícola, sino también educación y derechos humanos.

Si se tuviera que diseñar el mapa mundial del hambre y se colocara el mapa rural mundial de caminos encima, se encontraría que donde terminan los caminos es donde comienzan la pobreza y la desnutrición. La innovación agrícola y los nuevos avances desarrollados en el CIP y en los otros centros del CGIAR viajan a lo largo de los caminos. Es gracias a esa combinación que se produjo la revolución verde y es a través de esa combinación que enfrentaremos el desafío de alimentar a 9 mil millones de personas (en 2050), o fracasaremos.

¿Qué papel juegan los agricultores en la promoción de la innovación agrícola?

Los agricultores son las personas de negocios más inteligentes que he encontrado. Cada temporada, un agricultor se enfrenta a la posibilidad de que si su cultivo no funciona, pueda perderlo todo y fracasar. Los agricultores son naturalmente indecisos. Pueden ser conservadores, y es comprensible. Tienes que poder demostrarles que lo que les llevas realmente va a funcionar. Tienes que construir confianza.

El Dr. Norman Borlaug, fundador del Premio Mundial de la Alimentación, trabajó durante 20 años con los agricultores más pobres. Estaban intentando desarrollar un nuevo trigo milagroso. Cruzaron variedad tras variedad. Obtenían grandes cosechas de trigo y producían mucho grano, pero se caía. Al desarrollarlo junto con algunas variedades japonesas con tallos fuertes, y con variedades mexicanas de alto rendimiento, resistentes a las enfermedades, finalmente obtuvieron su momento Eureka. Los agricultores que habían llegado a confiar en él utilizaron este nuevo trigo milagroso, y todo cambió. México pasó de ser un importador deficitario de trigo a ser autosuficiente en pocos años. Es ese tipo de logro que puede marcar la diferencia para los agricultores y darles la oportunidad no solo de ser exitosos y autosuficientes, sino también de lograr ese excedente que es tan importante para que se conviertan en personas de negocios que puedan obtener ganancias y reinvertirlas en lo que hacen.

¿Qué papel cumple la conservación de la biodiversidad en la seguridad alimentaria a largo plazo?

La biodiversidad es un ingrediente absolutamente esencial. La primera mujer galardonada con el Premio Mundial de la Alimentación, la Dra. Evangelina Villegas, trabajó en el CIMMYT con el Dr. Surinder Vasal, preocupados por el problema de que el maíz no tenía un alto contenido de proteínas ni un alto contenido nutricional. En África, los niños que eran destetados cuando tenían alrededor de seis meses y comenzaban a comer papilla de maíz desarrollaban una malnutrición grave.

La Dra. Villegas y el Dr. Vasal se preguntaron cómo podían producir nutrientes en el maíz para que cuando los niños lo comieran, obtuvieran las vitaminas y proteínas que necesitaban. Una noche estaban mirando una variedad de semillas desplegadas en una mesa y notaron algunas semillas inusuales. Eran translúcidas, y resultaron ser semillas de un lugar muy remoto que tenían una larga ascendencia, las utilizaron, las cultivaron y crearon un maíz con proteínas de calidad. Hoy en día, el 75 por ciento de todo el maíz cultivado y consumido en Ghana es maíz con calidad proteica. Fue una lección sobre los elementos críticos de la biodiversidad y lo que puede significar para los agricultores, lo que puede significar para quienes consumen el cultivo.

¿Por qué el Premio Mundial de la Alimentación ha puesto tanto énfasis en los cultivos biofortificados?

El Dr. Borlaug se dio cuenta de que erradicar el hambre no consistía solamente en tener suficiente comida. El enfoque había estado en el desarrollo de cultivos de mayor rendimiento, para asegurar que las personas tuvieran lo suficiente para comer, suficientes calorías para trabajar y llenar sus estómagos. Ese era el objetivo número uno, y lo alcanzaron.

Cuando se enfrentaron a cosas como la desnutrición infantil y el retraso en el crecimiento, vieron que los niños podrían no estar recibiendo todos los nutrientes que necesitaban. El problema pasó a ser no solo tener suficientes alimentos, sino también la necesidad de contar con alimentos nutritivos. ¿Cómo se reduce la terrible tasa de retraso en el crecimiento, tanto mental como físico?

La nutrición puede entregarse en pastillas. Pero cuando las personas viven en áreas mucho más remotas, ¿cómo se les entregan? Se llega a través de los cultivos biofortificados. En la edición 2009 del Premio Mundial de Alimentos, Bill Gates lanzó su esfuerzo de mil millones de dólares para acabar con la pobreza en el mundo. Ese mismo día anunció una donación de 20 millones al CIP para el desarrollo de camote biofortificado de pulpa anaranjada. ¿Quién hubiera imaginado que en solo siete años, para 2016, Maria Andrade, Jan Low y Robert Mwanga habrían desarrollado un camote biofortificado de pulpa naranja con vitamina A mejorada y convencer a la gente de que lo comiera?

¿Qué papel ha jugado la papa en su vida?

Nací en la ciudad de Nueva York, de padres irlandeses. Todos mis antepasados, mis abuelos, mis bisabuelos, todos vinieron a América a causa de la papa. El viaje de la papa, que comenzó en la década de 1500 desde los Andes a Europa y a Irlanda, trajo a todos mis parientes a América. Sin la papa quién sabe dónde estaría o qué estaría haciendo. No sería un embajador estadounidense. No hubiera tenido la carrera que he tenido. Por supuesto, es doloroso pensar en todas las personas que sufrieron la hambruna por el colapso del cultivo de papa en Irlanda, pero al mismo tiempo me doy cuenta de la conexión histórica y cómo cambió el curso de mi vida, la vida de todos mis familiares y la vida de mis hijos.

El Premio Mundial de la Alimentación reconoce a las personas que incrementan la cantidad, calidad o disponibilidad de alimentos en el mundo.

Companies in this Article
The International Potato Center or Centro Internacional de la Papa (also known by its Spanish acronym, CIP) seeks to reduce poverty and achieve food security on a sustained basis in developing countries.